Relatos, fabulillas y cantares de viejuna sobre el más allá de nuestros sentidos y comprenderes

Friday, September 01, 2006

MAULLIDOS LEJANOS



Cuando despertó, el viejuno aún seguía ahí...

(voz en off): ¿Quieres callarte de una vez?

Wednesday, August 23, 2006

QUÉ SOLICO ME SIENTO...


W. estornudó estrepitosamente. Sentía cómo una palomilla ínfima le revoloteaba la nariz. Era una briznita de ceniza. Estornudó de nuevo y se le salió un mocarro en plan yo-yo. Uf, menos mal que no me ve nadie, pensó. Y se estremeció. Llamó a gritos a su parienta. Ni un suspiro. Eso sí que era raro, porque la mujeruca era del género cotorro. Tampoco los niños, ni la suegra ni los vecinos ni el afilador ni el tapiceroooo. Sonándose la pituitaria, salió a la calle. Ni rastro de gente. Anduvo un poquito y se sentía como el mozo ese de la peli regomeya dirigida por ese otro mozo mariquita y que luego los yanquis hicieron un remake protagonizado por ese otro mozo ya algo viejuno que se tiraba a esa moza tan mala y guarrilla aunque, según las malas lenguas, es bujarrón, o impotente, o cienciolófilo. Qué gente más rara. El caso es que, en ese mismo momento, W. lo comprendió todo: las cenizas eran la consecuencia de un ataque nuclear a gran escala del que él se había librado porque se quedó traspuesto en el búnker. Mecachis, qué mala suerte, con las ganas que tenía de pedir un pizza... Siguió andando por si acaso se encontraba a alguien. Nada. Y anduvo, anduvo todo el día y la noche. Nada. Se comió un neumático derretido con ketchup y se quedó dormido. Soñó que despertaba convertido en una piñata rodeado de cien niños ciegos con bates de titanio reforzado. Se levantó entre sudores y corrió a la plaza del pueblo. Gritó y se ciscó en el destino creador y en la pena negra. De repente, vio a alguien a lo lejos. Una silueta. Humana. Se acercó con cautela. Guiñó los ojillos y comprobó que tenía tetas. ¡Una mujer! Y no era la suya. Era... Scarlett Johansson. En ese momento, pensamientos pecaminosos inundaron su cabeza. Tenía que pecar, peca, peca... PECA. Y agarró un canto rodado y se lo tiró a la puta chola. La gachí se desplomó sangrando como una gorrina. Murió al ratín. W. sonrió. "Vamos, me va a quitar protagonismo la jamelga. Estos americanos, se creen que lo pueden todo".

(voz en off): Puede que hoy no, y mañana tampoco, pero un día cualquiera llegará el apocalipsis. Y, un consejo: al menos que te pille con la muda limpia. No se sabe lo que nos espera más allá de la Humanidad, y hay muchos tiquismiquis agazapados en... LA ZONA REGOMEYA.

Friday, August 18, 2006

LA DAMA NO SE ESCONDE, LA TRUHANA



Cuando el cielo pasa de butano a axila de grillo y los dragones empiezan a rascarse la paletilla desde sus cuevas en la M-30 (a la altura del Manzanares), chungo patata. La hora bruja se cierne sobre la gran ciudad y es tiempo de regomeyos y palideceres en la gran metrópoli. Por ejemplo, un sábado cualquiera en la carretera de La Coruña. Miles de zangolotinos se dirigen a sus áreas de esparcimiento y pastilleo. Sin embargo, ese Cuatro Latas color Fanta de limón aguado no tiene ni pajolera idea de dónde se dirige. Está más perdido que Ágata Ruiz de la Prada en una tienda de chaqués. Una carreterucha mal iluminada a la altura de Boadilla, un bache reventón que deja los amortiguadores cual canarios flauta desnutridos y, en el fondo, una curva que parece perderse en la nada. Dispuesto, W. la enfila pero, de repente, vislumbra una figura luminosa que le enseña la pata de cordera: una autoestopista. "Hombre, a ver si esta noche pillo cacho". Frena y, peinándose con salivilla, la invita a pasar. Una visual le indica que está para forrar pelotas. "¿Dónde te llevo, gambitera?", pregunta gallardo. "A Cuenca", responde con voz de Tom y Jerry. Bueno, está lejos pero más se perdió en Cuba. Y allá que van. Sin embargo, a los pocos kilómetros la zagala se muestra inquieta. Y suelta un alarido, la muy bruta.
-¿Qué pasa, morena?
-Ten cuidado con esa curva.
-Ya lo sé, mujer. Si tengo el ralentí.
-Es que en esa curva... me atropelló un galgo zombi del canódromo.
-¡Rediós!
W. se volvió a ver a la gachí, pero esta había desaparecido como alma que lleva el diablo. Desde ese momento, le juró a San Cristobal no volver a tomar whisky nacional. Y hasta ahora.


(voz en off): "En ocasiones, la vida nos pone baches y curvas en el camino que conviene acometer sin derrapes y sin hacer el cabra. Precaución, amigo conductor. Sin embargo, a veces hay que tomar el camino más secundario y polvoriento porque podría llevarnos a alguna autopista de peaje, flamantemente asfaltada por Fomento, de... LA ZONA REGOMEYA".

Wednesday, August 16, 2006

EL ALEPH ZURULLO


F. se sentía desazonado. Mucho. Hablando en plata, su ojete parecía una jaulica de grillos preñados. Él, siempre empírico, lo adujo a las croquetas con tabasco que se endiñó para merendar, pero la sensación no era la misma que antes. Así que se fue al médico de la Seguridad Social a ver qué le reconcomía sus entrañas.
-Huy, qué mala pinta tiene esto...
-Ya, los tarzanetes, que no se van ni queriendo.
-Eso, y además su esfínter.
-Le juro que yo por ahí, nunca de nunca.
-No es eso. Es que tiene usted un aleph en el ojete, amigo.
Estupefacción desopilante.
-Vamos, que tiene una puerta a la cuarta dimensión en la cepa del culo.
-¿Y eso es grave?
-Qué va, con una pomadita se quita, pero sería una lástima. Con lo entretenido que es.
-¿Por?
-Fíjese, estoy viendo a unas criaturas de una civilización desconocida haciendo un picnic...
-¿No serán ladillas?
-Lo dudo.
-Pues me deja usted ojiplático.
-Será ojeteplático, ja, ja.
-No tiene gracia.
-Ya. Perdón. Mire, hace un mes vino una viejuna con el mismo problema y le receté esto.
-¿...?
-Sí hombre, es una de esas lentes de plasticorro que se ponían en las teles antiguas y parecía que eran en color. ¿No lo vio en "Cuéntame"?
-¿Y cree que funcionará?
-A las mil maravillas. Verá qué distraido. Y ahora en verano, que no hay nada potable en la tele...
-Bueno, pues ya le contaré, doctor.
-Hala, con Dios. Y no se olvide pasar la tarjetita por la máquina.
Un mes después. Un telefonazo.
-¿Dígame?
-Hola doctor. Que soy el del ojete de la cuarta dimensión.
-Ah, ¿cómo va eso, tunante?
-De perlas, oiga. Estos bichitos son la monda. Menudos ovnis y patazas se gastan. Y no vea el fútbol cómo es de rarete. Hasta me he echado novieta virtual y todo. Lo del aleph es un chollo. Oiga, ¿no escribió algo así un argentino momiete?
-No sé, yo soy de ciencias. Pues nada, a seguir bien. Chao.
-Chau chau.


(voz en off): A menudo sentimos vergüenza y grimilla por algunas partes de nuestro cuerpo que nos parecen impuras. Por suerte, F. no era tan escolimado y aceptó a su ojete tal y como era. Gracias a su valentía, pudo acceder a territorios inexplorados mucho más allá de... LA ZONA REGOMEYA.

Tuesday, August 15, 2006

LOS EXTRAÑOS ROLLITOS DEL AZAR

J. se zampó el último cacahuete rebozado en miel. Luego, se tiró un regüeldo y se juró no volver a tomar chucherías por la noche y en deshoras. Justamente, en aquel instante el reloj pendulero dio las doce campanadas. Once, porque se le acabó la pila Durasell. Sintió un estremecimiento cariñosete y se topó con el regalinchi del paquete de panchitos: una calcomanía de los "Piratas del Caribe 2". La del capitán Pulpito, nada menos. Emocionado, se lo pegó con salivilla al antebrazo pero, cuál sería su sorpresa cuando el resultado no era el cromo sino una fecha: 4 de octubre de 1973. ¡Ridiela, su fecha de nacimiento! Azorado, se fue al baño a lavarse los dientes antes de entrar en el sobre. Al enjuagarse el Colgate, levantó la cabeza y comprobó que la salivilla y la pasta habían salpicado el espejo, formando unos números: 17-11-2001. ¡Leñe, la fecha de su boda! Totalmente regomeyo y guarrete, se largó al catre, abandonado y frío porque la parienta se había largado al pueblo y él estaba de Rodríguez, aunque de líos, ni mú. No pudo pegar ojo en toda la noche. Inquietantes sueños y jadeos húmedos le querían tocar el lóbulo. Al levantarse, se fijó en las arrugas que la almohada mariposera le había dejado en el careto. Parecían querer decirle algo. Unos números... ¿al azar? 16-VIII-06. ¡Mañana mismo! "¿Qué pretendes, oh duende caprichoso? ¿O eres la Dama de la Guadaña?" De pronto recordó: "Repámpanos, mañana caduca el cupón 3X2 del Lidl, sección congelados a tutiplén". Cogió la bolsa de Carrefour (las cajeras chigüis no dicen nada) y corrió al encuentro de su destino y de los rollitos de primavera. Sintió que había nacido de nuevo.

(voz en off): A veces, en nuestro frenesí diario, nos topamos con señales y recadillos que se escapan a nuestro entendimiento. J. tuvo suerte, no se le pasó la oferta de comestibles. Pero puede que para usted, sí para usted, sea demasiado tarde si no hace caso a los preceptos de... LA ZONA REGOMEYA.

TIRURIRU-TIRURIROOOO



Hmmm, ¿no notas un leve olor a mostaza y nuez moscada? ¿Y a ultramarinos chinorris? ¿Y ese ulular de campanillas que rebota y rebota y en tu culo explota? No te preocupes ni intentes sintonizar tu receptor ni cambiarte de gayumbos. Simplemente, estás entrando en la Zona Regomeya. Anda, ponte una bufandita que te va a dar un tabardillo de tanto escalofrío.

 
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